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¿Qué
es la disfunción eréctil?
La disfunción eréctil es la incapacidad
persistente para lograr y/o mantener una erección
suficiente para un desempeño sexual satisfactorio.
El Instituto Nacional de Salud de EEUU (NIH) adoptó
el término de “disfunción eréctil”,
señalando que era más específica
esta definición que el término “impotencia”,
el cual puede también incluir otros problemas,
como aquellos asociados a la libido, la eyaculación
o el orgasmo.
Se estima que la disfunción eréctil
afecta aproximadamente a 152 millones de hombres
en el mundo1. La disfunción eréctil
es una condición multifactorial que es potencialmente
causada por factores psicológicos, neurológicos,
vasculares, endócrinos o farmacológicos.
Mayormente, las personas sufren disfunción
eréctil por problemas vasculares y por el
tabaquismo.
Esta patología afecta con diferente grado
de severidad, leve, moderada o completa. Sin embargo,
los criterios de severidad están vagamente
definidos y pueden basarse en la frecuencia con
que ocurre el problema, o con el grado de rigidez
alcanzada. Se estima que el 50% de los hombres entre
los 40 y 70 años sufre de disfunción
eréctil. Si bien la prevalencia aumenta con
la edad, la disfunción eréctil no
es una consecuencia necesaria del envejecimiento.
La satisfacción en la función sexual
es una medida clave para valorar el estado de bienestar
general del hombre, por lo que la disfunción
eréctil es una condición que puede
comprometer significativamente su calidad de vida,
la de su pareja y la de su entorno familiar.
La disfunción eréctil está
subdiagnosticada por la resistencia de los pacientes
y del sistema de salud en discutir la función
sexual, se estima que sólo el 10% de quienes
la padecen buscan ayuda profesional.
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