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Diagnóstico
Para la realización
de un diagnóstico adecuado es necesario conocer
la historia clínica del paciente y realizarle
un examen físico.
La historia médica y sexual es esencial para
evaluar y tratar efectivamente al paciente. Se deberá
incluir preguntas diseñadas para conocer:
• La historia médica y sexual, incluyendo
enfermedades pasadas o actuales, cirugías,
lesiones pélvicas y exposición a radiación.
• La historia social, incluyendo estrés,
relaciones interpersonales y posibles problemas
familiares.
• Posibles factores de riesgo
• Cualquier proceso patológico serio
y/o tratable subyacente.
• Consumo de alcohol, tabaco y medicamentos.
• Tiempo de inicio, frecuencia y duración
de la disfunción eréctil. Fecha de
la última relación sexual exitosa.
Por otra parte, también se requiere un examen
físico adecuado para diagnosticar correctamente
las causas del problema. Dicho examen está
diseñado para detectar signos patológicos
cardiovasculares, nerviosos, endócrinos y
urogenitales, ya que estos sistemas están
involucrados directamente con la función
eréctil. Además, se deberá
examinar el pene para ver si tiene anomalías
anatómicas.
Como la disfunción eréctil puede ser
un indicador de condiciones subyacentes más
serias, se recomienda realizar también pruebas
de laboratorio (evaluación de lípidos,
glucemia, testosterona, función hepática
y renal). Para los hombres mayores de 50 años,
también se sugiere un análisis antígeno
prostático específico (PSA), que simplemente
es una prueba sanguínea que sirve para investigar
la posibilidad de cáncer de próstata.
Por último se podría completar estas
evaluaciones con un ultrasonido para medir el flujo
sanguíneo hacia dentro y fuera del pene.
Todos los pacientes mayores de 40 años, deben
realizarse una prueba ergométrica (electrocardiograma
de esfuerzo en cinta o bicicleta) antes de que se
le indique algún tratamiento oral para su
disfunción eréctil.
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Medicamento |
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